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"Solo puede salir bien o muy bien"

“Amor del bueno” en Narrativas

NÁUFRAGO EN EL LETEO

Amor del buenoHay libros que no merecen caer en el olvido. Un claro ejemplo de ello es Amor del bueno, de Víctor García Antón. Ganador del Premio Cajaespaña 2004 y publicado hace lustro y medio, había casi desaparecido, engullido por el torbellino editorial que publica decenas de miles de títulos cada año, y olvida otros tantos. Por suerte, la Editorial Tres Rosas Amarillas ha elegido este conjunto de relatos para abrir su prometedora colección «Libros perdidos», que pretende rescatar esos libros que, como el buen vino, mejoran con el tiempo.
Como ya se indica en el título, en Amor del bueno vamos a encontrar precisamente eso, amor del bueno, del real, del que no confía en los happy ends, en contraposición al amor falso o irreal, repleto de palacios, princesas encantadoras, príncipes azules, y perdices, muchas perdices; ese amor que nos venden desde la infancia y que raras veces encontramos después en el mundo adulto. Unos relatos que muestran diferentes (pero en muchas ocasiones similares) relaciones de pareja, fricciones entre el sexo y el amor, entre el deber y el deseo, la imposibilidad de comunicarse cuando lo que debería ser un diálogo se ve reducido a dos monólogos, además de claudicaciones, miserias y renuncias varias. Pero Víctor García Antón no pretende afirmar nada, sino más bien lanza preguntas, cuestiona, al lector y a sí mismo. Cuentos que son interrogantes, no puntos finales, con unos personajes sin nombre que (dicho sin ánimo de desmerecer, sino todo lo contrario) son apenas esquemas, esbozos: la mujer del vestido estampado, el hombre sensato, la mujer que viene a cenar esta noche, el hombre desnudo… Quizás por ese motivo, por no ser concretos, nos resulta fácil identificarnos con alguno de esos personajes que, vistos con una mirada irónica y con cierto distanciamiento, como los que aparecen en El perquè de tot plegat, de Quim Monzó, pasean sus deseos y derrotas por los diecisiete relatos del volumen. El presente, concreto pero también atemporal, aporta realidad a lo narrado, lo acerca al lector, a la vez que lo hace eterno, repetible. Porque puede que el amor, el del bueno, el que nos hace sufrir, no sea más que eso, la reiteración de ciertos patrones o conductas que solo nos parecen ridículos, o incomprensibles, desde la distancia, y que somos incapaces de ver cuando somos nosotros los protagonistas. Quizás por ese motivo en algunos cuentos se repiten las mismas frases, los mismos fragmentos, literalmente; para evidenciar esa reincidencia, para mostrarnos que tropezamos una y otra vez con la misma piedra, con la misma resignación, con la misma renuncia, con la misma decepción.
Si una editorial como Tres Rosas Amarillas, que mima tanto al cuento, ha lanzado un salvavidas a Amor del bueno para que no se hunda en las olvidadizas aguas del Leteo, por algo será.
© Víctor Lorenzo Cinca

Web Narrativas

 

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